EL MISTERIOSO ALQUIMISTA RAIMONDO DI SANGRO
Raimondo di Sangro fue una de las figuras mas significativas y misteriosas que conoció su época, ya que destacó por su condición de inventor de artilugios técnicos y armas que llamaron poderosamente la atención del rey Federico II de Prusia. Entre los inventos de Raimondo di Sangro podemos encontrar un vehículo anfibio, que consistía en una carroza capaz de desplazarse tanto por tierra como por el agua, y una conocida "lámpara eterna". Mas destaca fundamentalmente por su conocimiento sobre la alquimia, así nos llegan crónicas de que dio con un enigmático proceso para petrificar diversos materiales, que materializó en sendas esculturas que podemos visitar en su capilla, dos máquinas anatómicas y un feto nonato, en los que podemos comprobar que los órganos vitales y el sistema circulatorio se han mantenido sobre los esqueletos. Justamente, Raimondo di Sangro trataba de conseguir conocer en su mayor extensión el cuerpo humano. Según cuenta la leyenda, los voluntarios para servir de "ejemplo" del experimento fueron dos miembros del servicio del príncipe, -doy por cierto que lo de voluntario, carece de validez- pues ambos cuerpos, el de un hombre y una mujer sufrieron "estando aún con vida" un proceso de metalización, por el cual se les inyectó un metal que, una vez se desplazó por todo el sistema circulatorio, lo congeló. Como ya he indicado se trata de un hombre y una mujer, esta última embarazada, de ahí la existencia del feto. Mas nada mas lejos de la realidad, estudios recientes han determinado que las figuras en cuestión son artificiales -a excepción de los esqueletos que sí que eran humanos-y que las dadas por supuestas venas y arterias "petrificadas" son en realidad una mezcla de cera de abeja coloreada y finos alambres, con lo cual la "terrible" leyenda de los sirvientes asesinados, de forma tan espeluznante ha dejado de causar ese temor que siempre han sentido los napolitanos de uno de sus mas que dignos conciudadanos.









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